padre Paredes

Treinta años. Parece que no, pero cómo ha cambiado el mundo. Basta con ver una reposición en la tele de Los Goonies para confirmarlo. ¡Que recuerdos! Nuestra querida ‘Era Analógica’. Por las tardes tomábamos lascalles, éramos los reyes. Las zapatillas Estrella siempre preparadas para la acción, costras en las rodillas de practicar con el skate y muchas primeras veces. Nuestras habitaciones estaban invadidas por cassettes de Bloque, Barón Rojo, Héroes del Silecio, cómics de Superhumor, Cimoc, Cairo y Dragon Ball. Y por supuesto, no podía faltar el póster de Pamela Anderson presidiendo nuestro oasis.

 

Comics y cassettes

 

No fue una mala época. Pero, ¿tendrán las nuevas generaciones la misma suerte que nosotros? Para salir de dudas, ponemos el punto de mira en los sobrinos. Ahí está, envuelto en azúcar, con el móvil pegado a la mano, ¿y ese peinado?

 

Espera, espera… ¿esto es un deja vú? ¿Acaso no nos miraban igual nuestros padres cuando atravesamos esa etapa punky? Estos chavales son geniales, hay que reconocerlo. Pero tenerlos es otra historia. No es un buen planteamiento, teniendo en cuenta que la nevera está medio vacía y las plantas hace siglos que no se riegan. Es demasiada responsabilidad. Aunque, si nosotros seguimos aquí tras coches destartalados sin cinturones, salas llenas de humo y juguetes sin controles de calidad, ¿por qué no iban a sobrevivir nuestros hijos a nosotros?

 

Además, si algo caracteriza a nuestra generación es el poder de adaptarse a los cambios. Somos los que escuchábamos los vinilos que había por casa y ahora Spotify nos acompaña en el metro. Ahora vamos hechos unos pinceles, salimos a la calle con zapatos de piel, aunque, las zapatillas siguen en el armario. Puede que en realidad, sí que haya llegado el momento de ser padres. Hemos sido capaces de atravesar generaciones. Ahora nos toca a nosotros comer huevos.

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